Cuantos peinamos canas, tras terminar el partido y hacer la oportuna reflexión en frío, porque en caliente me dispararía, solemos recordar los Sevilla-Madrid y viceversa y los Sevilla-Barcelona y viceversa, en los que siempre, lo repito, siempre, existieron jugadas polémicas que hicieron decantar el resultado a favor de estos dos que imperan en el fútbol. Desde goles fantasmas (el de Breitner por ejemplo) hasta penaltis que no eran o que no pitaban a favor, expulsiones muy rigurosas que al contrario se las pasaban. Siempre, siempre ha sido así. Así, así gana el Madrid y así, así gana el Barcelona cuando enfrente se le ponía gallito un Sevilla de esfuerzo, garra, coraje y buen fútbol. Pero, amigos, para contrarrestar esa situación estaban los Mateu Lahoz o Mateu Laguadaña, como antes estuvieron los Ramos Marcos, los García de Loza y anteriormente… uf ¡ya no me acuerdo! Ni los quiero recordar, para qué. Siempre se ha dicho que llorar por las jugadas mal arbitradas era signo de perdedor, pero señor mío, ¿no lo hizo Mourinho con su papelito de 12 puntos…? ¿o eran 13?. ¿No lo hace media Cataluña cuando les pasa a ellos? Don Arturo, si el Mas, háganos un favor e independícese usted y llévese del reino a todos sus vasallos. En esto del fútbol nos haría un bien a muchos, a la vez que nos troncharíamos de la risa viéndoles en la liga donde se enclavaría su Barcelona. ¡Qué bien sienta jugar contra el Mollerussa o contra el Badalona!. Ah, que eso no sería así, claro el ancho del embudo siempre para ustedes. Independencia, pero sigue dándome el biberón. Aunque de ser como digo, al Real de los Madriles no le tosería nadie, y de camino se encapricharían los Mateu Lahoz de los patéticos del Atlético colchonero. ¡País!. ¿Cómo vamos a compararnos con el resto de Europa, si las diferencias en todos los campos, y el fútbol es uno de ellos, es abismal?. Dinero, dinero para don Floren, dinero para el que manda en el Condado, que, oiga, ya puestos sepan ustedes que nunca fue un país, siempre un Condado a la sombra del Reino de Aragón. Pero ellos son muy suyos y se inventan cosas que no son, como que un tal Wifredo el Velloso ya hacía sus pinitos independentistas. La Historia se la pasan por el forro, como el fútbol y si no es así, ahí está don Mateu Lahoz o Laguadaña, que tanto monta, monta tanto, para enmendar la plana y poner al atrevido en su sitio.
Nuestro consuelo es que en Europa no existen estos individuos del pito fácil e interesado, por eso fuimos tan grandes en los territorios de la Unión, por eso supimos merendarnos al Barcelona, el del Condado, el que está por la independencia de don Arturo, con un tres a cero que todavía escuece en las partes nobles de los culés. Así, así se escribe la Historia, y los que peinamos canas tenemos conciencia de ello y los recuerdos y los mangazos en terreno patrio siempre nos acompañan, por eso cuando llegan estos muchachitos no preguntamos si juega tal o cual, sino quién es el del pito.
Fco. Borrego

