No pretendo defender al Presidente, él se defiende sólo, en lo bueno y en lo malo, pero sí quiero puntualizar algo que no por mucho escucharlo me lo creo, no por repetitivo queda alojado en lo profundo de mi conciencia. La loperización de Del Nido es algo que no tiene, ciertamente, lógica alguna cuando comparamos a un personaje y a otro. Tienen la mala costumbre, desde hace mucho tiempo, ciertos personajillos del verbo fácil delante del micrófono, o de la pluma escurridiza sobre el papel, de comparar, con algún interés, a una entidad y a otra en lo bueno y en lo malo que les ocurre y esto es una visión muy distorsionada de la realidad. Porque dichas entidades están muy alejadas en comportamiento, en estructura y en resultados. Pero éstos siguen erre que erre con este asunto y lo peor es que ha calado en ciertos sectores del sevillismo que, disgustado por diversas razones, entran al trapo de las disquisiciones de periodistas interesados en que el mensaje tenga efecto en la ciudadanía.

Si analizamos profundamente ambos personajes veremos claras muestras de lo que apunto. Lopera fue en su etapa de presidente un producto de la mente del bético. Les dio lo que el beticismo tenía asumido desde chiquetito (como diría). La criaturización del beticismo no es de la etapa del de calle Jabugo, sino mucho antes. Él retomó sus roles y los magnificó hasta hacer enloquecer a una afición hastiada de que su eterno rival se llevara todas las mieles del deporte rey en Andalucía. La envidia fraguó al personaje y lo endiosó hasta santificarlo. Luego vino la realidad, cruda y dura, y los pedestales temblaron resquebrajando la figura de un Lopera que pasó a ser demonizado por los que antes le adulaban y les reían las gracias hasta límites insospechados. El resultado ahí está, no hace falta que os de más detalles sobre el particular. Y aún no ha terminado este capítulo en el club heliopolitano.
Del Nido, por el contrario, llegó a la Presidencia porque las personas que podrían cogerla en tal momento no dieron el paso al frente. Él mismo decía que aún no había llegado su momento. Pero, una vez asumida, se entregó en cuerpo y alma a reflotar una nave que hacia aguas por todas partes. La deuda fue calderilla, reestructuró la entidad hasta dotarla de unos mecanismos de empresa que la hizo fuerte para soportar cuantas embestidas le propinaran, vinieron los títulos tan deseados desde casi siempre, desde que yo tengo uso de razón, no uno, sino seis. Encumbró al Sevilla, FC a un lugar que era impensable antes de su llegada. Una entidad que es respetada por todo el orbe futbolístico y que engrandeció el deporte rey en España, en Andalucía y sobre todo en Sevilla. Sus acciones benéficas, sus múltiples actos públicos, sus “Sácale Partido al Cole” que ahora imitan otros, son ejemplos de que no sólo durante su mandato se preocupa de los aciertos deportivos. ¿Puede compararse tal labor con la de Lopera? ¿Acaso Del Nido obligó a cambiar, en una esperpéntica maniobra, el nombre al Estadio para poner el suyo? ¿Acaso sale diariamente ridiculizando con chanzas y chascarrillos de mal gusto al eterno rival? ¿Acaso en los derbis les pone bustos a la directiva contraria y aprovecha para mofarse públicamente de su situación? ¿Acaso votó en contra para hundir al Betis en el pozo de la 2ªB?.
En esta vida todo tiene su justa medida y pretender comparar ambos personajes es hoy por hoy una declaración de intenciones muy intencionada por parte de algunos. Y en todo caso, algo que diferencia a una entidad de otra, es que en las próximas Juntas de Accionistas se le puede y debe pedir cuentas por sus acciones, sus salidas de tono, su prepotencia (que tiene, como peculiar personaje que es) y por los movimientos que está realizando para hacerse con el control del club. E igualmente preguntarle si debe seguir al frente de la entidad al estar judicializado por una sentencia aún no resuelta. De todas formas, si en el sevillismo hay otro tan capacitado, que salga y exponga sus directrices. Y, sobre todo, que ponga el dinero necesario para llevar a la entidad a donde Del Nido la llevó.
Fco. Borrego
