Desde hace un tiempo los partidos en los que nos enfrentamos al Málaga se nos atraviesan y de qué manera. No basta con nuestra posición en la tabla, ni con la que ellos tengan, parecen como si este presunto derbi (hoy se llama derbi a cualquier cosa) tuviera las connotaciones de pasados encuentros con el eterno rival. No sé, pero nada sale como es presumible. Y este no fue una excepción, puesto que a las primeras de cambio, caminó por esos derroteros.

He mantenido en las crónicas anteriores que había renunciado al juego bonito (si se daba, mejor que mejor), que lo importante eran los tres puntos en litigio, pero en este encuentro ni lo uno, ni lo otro. La primera parte que cosecha el SEVILLA, F.C. es espantosa, con un juego impropio de un equipo que se quiere codear con los grandes. El centro de campo, aún con la incombustibilidad de Zokora, (uno de los mejores para mí del encuentro) no funciona, porque Renato no está fino y nos falta la aportación de Adriano que es importante a la hora de suministrar balones al área y de mantener su parcela cubierta. Por aquí nos empiezan a crear problemas los equipos contrarios, pues la zona de creación debe garantizar y fluir el juego hacia las bandas y éstas a los delanteros. Es una máxima en el fútbol, pero en el equipo de Nervión falla y lo saben muy bien nuestros rivales.

Por eso la primera parte fue horrorosa y llena de despropósitos, porque los goles que nos endosan son de juzgado de guardia. El primero es un cúmulo de errores por despejar un balón que al final la coge el que pasaba por allí para introducirla en el marco. No es propio de un equipo que quiere aspirar a todo. Hasta Negredo, que ya bastante tiene con fallar lo que falló como delantero, en labores defensivas despeja hacia la portería. Vamos del TBO.
Quiero hablar de Negredo. Para mí que el Madrid no es tonto. Y hago la salvedad de que quisiera tragarme estas palabras algún día, pero este muchacho tiene unas limitaciones que cuando la cabeza no le funciona, como es en estos momentos, se convierte en un jugador torpón, propio de los jugadores tanques, que no da una a derecha. Que más que efectivo en el área, obstaculiza a sus compañeros. Basta decir que la delantera fue más peligrosa, cuando salió del terreno de juego. Falló lo indecible y no lo veo, a día de hoy, para jugar en el SEVILLA, F.C. Mucho me tendrá que convencer, porque mucho tendrá que cambiar su actitud para que yo varíe mis argumentos. No lo vi asiduamente con el Almería, pero en un conjunto como el nuestro, me está demostrando por qué el Madrid no se lo quedó.

Y dicho esto el segundo gol que encajamos, igualmente es propio de estos mal llamados derbis que vienen atravesándose: Tiro hacia la puerta del jugador malacitano Juanito, que le sale rematadamente mal y que se va hacia el cornet con la fortuna, o el infortunio en nuestro caso, de que pasaba por allí Duda que recoge el balón y de tiro cruzado bate a Javi Varas. Incomprensible. Aún jugando rematadamente mal, no merecíamos tal castigo. Pero esto es el fútbol y el más torpe de la clase hace encajes de bolillo. Nos fuimos al descanso con la desesperación propia de lo que habíamos contemplado. La segunda parte comienza igual, así que JIMENEZ hace los cambios necesarios y mete más dinamita en la delantera. Sale Kanouté y empieza a dar un giro el encuentro lográndose el primer tanto de un centro que cabecea, este sí que está en vena de acierto, Luís Fabiano a la red. De aquí hasta el final nos creemos que es posible la remontada y se logra el empate, DE NUEVO LUIS FABIANO. Antes se había sustituido a Negredo y la delantera entonces fue más fluida puesto que no por meter más efectivos se acierta. Porque la noche que nos dio Negredo se queda para los sufridores sevillistas. Algo hay que hacer con este muchacho y pronto. Su precipitación, su ansiedad y su no sé qué, lo convierten en un jugador muy torpón y mediocre. Como digo, espero tragarme algún día estas palabras, pero por lo que presencié en el encuentro, a este muchacho le faltan cosas para ser el jugador que presumía el SEVILLA, FC como fiel sustituto de Kanouté.
Pudo llegar el triunfo, como pudo llegar la derrota, pero el empate para mí es un mal menor que visto como se había puesto el encuentro en el descanso, me puedo dar con un canto en los dientes. Lo penoso es que hemos perdido una oportunidad de oro, a tenor del resultado del Valencia y el enfrentamiento de los dos de arriba, pero esto es fútbol y así hay que aceptarlo.


















